miércoles, 28 de diciembre de 2011

Nueva era, nuevos senderos...

Personalmente no estoy segura de que vayamos a cambiar algo con esto, o tal vez sí, pero lo cierto es que, el mundo de las redes es una realidad tan vigente en nuestras vidas como lo fue la máquina de vapor en ese tiempo de “avance” e incertidumbre como es ahora la época que nos acontece. ¿Por qué? Buena pregunta.

No se pretende que esto sea la típica reflexión de palo filosófico y tintes bohemios que expresa a diestro y siniestro una manera de ver el mundo que realmente es toda una selva insignificante de palabras y frases que evocan metáforas, caos mentales y ganas de refugiarse en sí mismo. No. Porque en mi opinión, esta manera de reflexionar es una forma de quejarse, que los demás te escuchen, que te comprendan y que al final te lancen al olvido como aquel ente misterioso que tantas penurias pasó en la más oscura soledad de su existir.
Hablo no muy claramente pero sí de forma general, de un mundo sobre el que la fuerte y salvaje corriente de las redes sociales, Internet y de la “cibersocialización” se ha ido interponiendo en nuestro camino digiriéndonos hacia ese sendero incierto e inevitable que es la era actual, la era de las innovaciones tecnológicas y científicas a nivel incluso del más mísero y desarraigado detalle que se encuentre en este planeta globalizado.

Ahora no podemos llamarnos ciudadanos del mundo acercándonos a ese ideal utópico al que tantas personas con aires de solidaridad, empatía y fraternidad se han aferrado, no. Podemos decir que en los nuevos tiempos que acontecen somos una masa de usuarios ansiosos por encontrar un pequeño lugar, un insignificante Estado individual dentro de este amazonas de las redes sociales. Como no pretendo ser menos, yo fundo hoy mi propio terreno en este mar de palabras absurdas y pensamientos descompuestos dependiendo de un solo hilo para seguir adelante, inspiración y una meta que abrazar.

1 comentario:

  1. La búsqueda de un lugar en el mundo(y por ende en el mundo de otras personas)es la más complicada en el viaje de la vida. Y viendo cómo se nos complica la existencia con las múltiples personalidades que podemos adquirir mediante las posibilidades que nos ofrece la tecnología, el reconocimiento de los demás hacía nosotros,como uno concreto, uno original, se antoja como una ardua tarea que con una vida quizá no baste para realizar.

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