viernes, 30 de diciembre de 2011

El asilo aceleró su muerte

Hablo de soledad, de olvido, de discriminación en muchos casos, de la pérdida del juicio al tener que abandonar su hogar, de desamparo y en definitiva, hablo de los asilos. Estos centros son, en cierto caso , los que hacen a nuestros mayores perder lo poco que le queda de vida, y es que actúan como una cárcel para el anciano, al cual lo tratan como a un demente, sin cabeza, como si acabara de nacer, y en cuanto le pasa algo grave, sus “cuidadores” dan la espalda de una forma terca y descarada.

Hace aproximadamente dos años, concretamente el 14 de agosto, un anciano resbaló en el cuarto de baño del asilo en el que se hospedaba y tras un fuerte golpe en la cabeza contra el lavabo se desmayó y pasó toda la noche inconsciente y malherido en ese triste y húmedo suelo del retrete en espera de que alguien lo recogiera, nadie lo recogió. A la mañana siguiente, al verlo lleno de heridas y cardenales fue enviado al hospital donde la familia lo recogió e indignada empezó a quejarse debido al mal trato que recibió aquel anciano, pues nadie vigilaba a esa hora los lavabos de aquel asilo y por consiguiente, nadie se percató de su fuerte caída y posterior desmayo. Los familiares llamaron al asilo para presentar de nuevo quejas a través del teléfono, pero nadie contestó.


No sé si decir que esto fue un escándalo o tan sólo una falta de cuidado y vigilancia por parte de los funcionarios que allí trabajan, lo cierto es que, cualquier otro anciano que hubiese corrido su misma suerte y se hubiera dado en la cabeza o se hubiera hecho una profunda herida, podría haber fallecido en cuestión de horas y nadie se percataba. Estas irresponsables acciones no son lo que los familiares quieren cuando envían a un mayor a estos tenebrosos lugares, sin embargo, esto ha pasado y sigue pasando. Aquel anciano murió la misma madrugada del día en el que fue encontrado por causas tan sencillas como la herida física y sentimental que le produjo aquel lugar.

Cada vez quedan menos ancianos en las plazas, calles, parques,  bares... por la simple razón de que están siendo trasladados a "las guarderías de los olvidados" (como suelo llamar a estos lugares), si a todo esto le unimos el mal cuidado que reciben estas personas por parte de sus "cuidadores" , podemos estar seguros de que una muerte a lo natural puede alterarse en la medida que condicionen estos sitios en los que los ancianos no son tratados como deberían serlo, sino como simples niños con los días contados. ¿es eso justo? no.

Esta es un historia real que le pasó a un tío abuelo mío, solo es cuestión de hacer un acto de denuncia para a través de ella mostrar la verdadera realidad en la que vivimos y viven nuestros sabios mayores que se vuelven necios al ser metidos en esas cárceles en las que no los tratan como deberían. Grandes son aquellos asilos en la que la dignidad del abuelx es respetada, ya que aun necesitando un cuidado especial no tienen por qué estar discriminados.



Tanto asilos como nietos como padres o como simples personas que somos, debemos admirar en muchos casos la figura de esos abuelxs, aquellos que son libros andantes, historias aún no desveladas, sabidurías aún por despertar y almas con ansias de enseñar y escuchar.   


Al fin y al cabo "el arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza." , algo que a mi tío abuelo, sintiendo en sus carnes el frío suelo del lavabo de aquel asilo,  ya no le quedaba.

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